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martes, 12 de abril de 2016

Honrarás a tus maltratadores

"Honra a tu padre y a tu madre, como Jehová tu Dios te ha mandado,
para que sean prolongados tus días,
y para que te vaya bien
sobre la tierra que Jehová tu Dios te da."
Deuteronomio, 5:16
 

La familia no es sólo el grupo humano en el que nacemos y nos desarrollamos. La familia es una alianza que proporciona, o debería proporcionar, amparo emocional, social y económico a todos sus miembros. Y es, ante todo, el núcleo sociopolítico de muchas civilizaciones que siempre será defendido por el poder. Debido a ello y para que no lo olvidemos existen el Cuarto Mandamiento, el Día de la Madre, el Día del Padre, las navidades, las leyes... Nuestro código civil español, por ejemplo, en su artículo 142 y siguientes, regula la obligación de proporcionar alimentos, habitación, vestido, asistencia médica y educación no sólo a los cónyuges e hijos, sino también a los hermanos en casos de extrema necesidad y a los padres, pudiendo ser tales obligaciones reclamadas judicialmente. Dichas leyes no tienen en cuenta, en principio, lo que sucede o sucedió en cada casa y en cada corazón.

Porque, por ejemplo ¿qué sucede cuando una familia es patológica? ¿Qué ocurre cuando uno de sus miembros es víctima de un continuo maltrato visible o invisible? ¿Qué pasa cuando ese miembro, después de años de ser el chivo familiar, desarrolla severos trastornos neuróticos? ¿Y cuando, harto de necesitar ser respetado, querido, escuchado, sólo sigue obteniendo más y más indiferencia, rechazo, vejaciones, dominio? ¿Y si, perdida finalmente toda esperanza, se atreve por fin a alejarse de sus maltratadores...? Lo que ocurrirá será el inicio de un nuevo calvario.

Mucha gente piensa equivocadamente que, tras ese "portazo" emocional, todo se arregla. Que "muerto el perro, se acabó la rabia". Que quien se aleja de la familia tóxica olvida pronto y empieza a disfrutar de la vida. Que los que sufren de verdad son los padres "abandonados", que no logran procesar su duelo porque "no entienden" lo que está ocurriendo y se "desesperan" con la "intolerable" conducta del huido, etc... Por supuesto, dicho "dolor" no se debe al distanciamiento del hijo, sino a la pérdida de su control neurótico sobre él. Pues de lo que se trata es de invertir la realidad para justificarse: culpar a la víctima para que se salven los verdugos.

Pero el maltratado, lejos de descansar tras adoptar la dificilísima decisión de alejarse de sus maltratadores, a menudo continúa sufriendo. Y mucho. Para empezar, nadie suele entenderlo. Se topará con la indiferencia o las críticas de sus hermanos u otros parientes, su pareja, sus hijos, sus amigos y, lo que es más grave, de muchos psicólogos moralistas que lo conminarán a "comprender y perdonar" a su familia. Casi nadie parece dispuesto a entender que la ruptura está muy lejos de ser un capricho, sino el resultado de un largo y durísimo proceso emocional (con terapia o sin ella) que, tras grandes sufrimientos y con gran coraje, la víctima ha tenido que realizar para lograr su supervivencia psíquica. ¿Quién, si no, se alejaría de su familia? ¿Cómo un torturado podría dejar de serlo junto a sus torturadores diarios?

Algunos parientes inician a veces una cruel persecución contra el disidente. Llamadas, presiones, chantajes emocionales, insultos, amenazas, acusaciones sin límites y, en algunos casos, incluso denuncias (p. ej., pleitos de los abuelos exigiendo ver a sus nietos). En general, pocos o ningún miembro de la familia defenderá al huido o será capaz de respetar su decisión. Por eso, enfrentarse a los maltratadores suele significar, de hecho, perder a todos los aliados. Renunciar a toda pertenencia o ayuda emocional, económica o práctica por parte de la familia. Quedarse completamente solo. El desamparo.

Esta carga es muy larga y pesada para una persona maltratada y, por tanto, muy debilitada emocionalmente. Con cada nuevo contacto, con cada nueva persecución, con cada nueva ofensa y chantaje, se reabren una y otra vez sus heridas. Aunque el recién liberado siente un cierto alivio por la distancia que ha puesto con sus verdugos, durante mucho tiempo seguirá padeciendo un profundo malestar donde se mezclarán el miedo, el odio, la tristeza, la culpa y las dudas: "¿estaré haciendo bien? ¿Me estaré equivocando? ¿Serán falsos mis recuerdos? ¿Estaré siendo cruel e injusto con mis padres...?". La mayoría de estas víctimas necesitarán todo el apoyo y afecto que puedan lograr de sus personas de confianza (¡si las tienen!) para ir sintiéndose cada vez más seguras de sí mismas.

En general, pese a la distancia y el tiempo, las heridas del maltratado nunca cerrarán del todo. Ni siquiera cuando sus maltratadores mueran se librará la víctima de sus huellas tóxicas, grabadas a fuego en su corazón, su personalidad, sus síntomas neuróticos. A pesar de toda su consciencia y valentía, no logrará evitar a lo largo de la vida ciertas "recaídas" emocionales (tristeza, odio, cansancio, vacío, soledad...). En ocasiones, le asaltará la fantasía de regresar con su familia (como en los anuncios de Navidad), deseando por fin descansar... Pero, si lo hace, será desgraciadamente para comprobar que nada ha cambiado ni cambiará nunca.

Vemos, pues, que pese a lo que digan ciertas noticias, artículos o sabidurías de Facebook y otros medios de comunicación, los "malos hijos" no son esos locos, esos perfectos sinvergüenzas que "abandonan a sus pobres padres" por egoísmo, capricho, irresponsabilidad o maldad. Son, muy al contrario, personas desesperadas que lo intentaron todo, sin éxito, para ser respetadas y queridas, hasta que, para salvarse de la locura y con enorme coraje, no tuvieron más remedio que rendirse y huir. No es posible en las familias tóxicas ningún diálogo, ninguna reparación. Todos odian al chivo expiatorio que entre todos fabricaron y que ha conseguido escapar. De modo que éste no sólo debe luchar heroicamente contra una familia a la que ha dejado de pertenecer, sino contra toda la cómplice oposición social, que no comprende ni perdona a ningún rebelde.

Algunos fugitivos lograrán madurar lo suficiente y rehacer sus vidas. Pero la mayoría echarán de menos para siempre a los padres amorosos que jamás tuvieron.

34 comentarios :

  1. estuy harto de mi madre de ss gritos de sus desprecios de sus golpes de sus borracheras y cuando no puedo mas y me escapo a casa de una tia todos me dicen que tengo que entenderla y perdonarla, que no está bien, pero yo no puedo tengo 16 años y nunca la vi bien a los demás les da lo mismo porque no la aguantan pero yo tengo que vivir con ella

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    1. Lamento tu situación, amargado. Es cierto que no es fácil encontrar con personas capaces de entender una situación así y la mayoría recurre a los argumentos de siempre para calmar y/o silenciar nuestras quejas. Pero que sea difícil no significa que sea imposible, siempre hay alguien que ha pasado por circunstancias parecidas y que sabe que sólo se perdona cuando el corazón nos lo pide, no porque el mundo nos lo imponga. No te canses de buscar ayuda, estando solo todo es mucho más difícil. Ánimo y un beso!

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    2. gracias se nota que es una buena psyco me gustaria conozerla algun dia

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    3. Hola Olga:

      ¡Enhorabuena por tu blog!
      Yo soy una de esas hijas "desagradecidas" que un día abandonó a sus padres. Sé por tanto de lo que hablo cuando digo que tienes mucha razón en prácticamente todos los puntos que tocas, aunque hay algunos detalles en los que no estoy de acuerdo.
      No estoy de acuerdo por ejemplo en que los hijos pródigos no encontramos nunca apoyo de familiares o parejas. En mi caso mi pareja me apoyó siempre muchísimo.
      También encontré apoyo en ciertas amigas, aunque no en todas. Entre los familiares quizá menos porque el núcleo suele envenenar al resto.
      Por otra parte, tampoco estoy del todo de acuerdo en que sigamos sintiéndonos culpables toda la vida. Al menos en mi caso no fue así, hay que lanzar a la gente que piensa "divorciarse" de sus padres el mensaje de que el sentimiento de culpa SE SUPERA. Y hay que hacerlo porque es la verdad, repito, al menos en mi caso.
      Yo no me siento culpable por haber dejado a mis padres. Yo me siento liberada, si de algo me siento culpable de vez en cuando es de no haberlo hecho antes.
      La distancia física y emocional con ellos me ha hecho más fuerte y segura de mí misma. Jamás se me ocurriría volver con ellos, nunca he tenido la tentación de perdonarles o de retomar contacto o relación con ellos. Me horroriza esa idea.
      La distancia ayuda a aclarar las ideas y verlo todo con la suficiente perspectiva para no caer en errores del pasado.
      Si alguna vez quise contactar fue para recordarles que era feliz sin ellos o gritarles a la cara cuatro verdades bien dichas. Sólo eso.

      Sí es cierto que hay momentos en que una palabra, un sonido de la calle o una imagen te devuelve recuerdos dolorosos del pasado. Pero suelen ser sólo unos minutos, luego sigues con tu vida.
      Y te hablo desde la experiencia de haber pasado por el durísimo y amargo trance de un divorcio no sólo de mis padres sino también de mi hermana que se posicionó-por intereses económicos-de lado de mis padres. Y que además tengo procesos judiciales abiertos con ellos.
      Es decir, que mi caso es de los complicados.

      Pero repito, el mensaje que intento transmitir es que SE SUPERA y que sí es posible recobrar mucha energía, mucha salud y muchas ganas de vivir.

      Un abrazo y enhorabuena por tu blog.
      Hacen falta más psicólogos y psicoterapeutas como tú y menos falta los moralistas, los apegados a la obligatoriedad del vínculo paterno-filial.

      Gracias por la ayuda que brindas!

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    4. Por cierto, aclaro que Gema de Prada es un seudónimo.
      Y también que yo era de las que sufrió muchísimo por el sentimiento de culpa que siempre inoculó mi madre en mí. Y sin embargo ahora he podido recuperar mucha fortaleza, mucha seguridad, he sido capaz de iniciar un duro proceso judicial contra ellos por un tema de presunto abuso económico...
      Y bueno, con días buenos y malos como tiene todo el mundo pero con mucha ilusión y cada vez con más serenidad, sigo adelante.

      Lo dicho, muchas gracias por tu blog y por tus artículos.

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    5. Muchas gracias a ti, Gema, por participar, por tus observaciones, por compartir tu caso y sobre todo enhorabuena por tu fuerza, valentía y recuperación. No es nada facil divorciarnos de nuestros padres. También he aprovechado la ocasión para pulir el artículo, para darle un poco más de precisión. ¡Un abrazo!

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  2. Dra. Olga Pujadas Armengol. Grandiosa labor la suya. Felicitaciones. Las organizaciones religiosas rechazan enfáticamente su artículo, aduciendo de faltos de fe, no creencia en el poder de su Dios, etc. He tratado con mi poquísimo conocimiento de la conducta humana y los traumas adquiridos en edad temprana, pero encuentro un total bloqueo en ellos y me siento triste por ello. Habrá alguna manera de que ellos me entiendan? Qué les digo? Tal parece que tienen sus mentes bloqueadas y solo quieren entender y aceptar lo que la Biblia les dice.
    Por su atención le quedo muy agradecido.
    Atentamente:
    Victor M. Aguilar

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  3. Gran trabajo el suyo Doctora. Quise discutirlo con un creyente en los mandamientos de y no entiendo porqué defienden con tanta vehemencia su tesis del perdón y el respeto a los padres aún cuando fueran unos malvados
    Con agradecimientos
    Víctor M. Aguilar

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    1. Porque así se lo dicta su fe, Víctor M. Lo que tú hiciste sería como intentar que un comunista comprenda las bondades del capitalismo y al revés. No se puede. Conciencia y fe son incompatibles. Porque precisamente las personas que se aferran a un dogma, espiritual, religioso, político e incluso deportivo, son las que no se atreven a vivir sin muletas y tú al intentar que comprendan les haces sentir en peligro, por eso se defienden. Muchas gracias por tus afectuosas palabras y por tus comentarios. Un saludo!

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    2. Hola.Estoy totalmente de acuerdo con el articulo No estoy de acuerdo con este ultimo comentario. Soy una persona creyente y practicante y no consideró q mi religión sea una muleta. El mandato es honrar a los padres,no permitir el abuso.Y ni siquiera Dios nos obliga a perdonar a quienes no se arrepienten.El mismo no lo hace. Habría q entender q implica honrar en primer lugar. Cuando somos niños, hacen de nosotros lo q quieren los adultos,pero cuando crecemos nosotros tomamos las riendas. Personlmente creo q lo más sano es alejarse si el entorno no cambia, reconoce,se arrepiente(lo demuestra)y pide perdón. Y coincido totalmente con ud, la base de todo esta en la forma de criar a nuetros niños. Niños amados, son adultos sanos y seguros.

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  4. Me ha encantado su artículo porque refleja fielmente toda mi vida. Tengo 61 años y he tenido la valentía con ayuda de una psicóloga especialista en EMDR, de salir del maltrato vigente, si, a fecha de hoy por parte de un matriarcado(Mi madre, tia,hermana)Un clan familiar tan tóxico que me produjo secuelas de por vida. ¿Que hice mal? Fue mi eterna pregunta. Estas Navidades mi niño interior llamo por teléfono a mi madre, me siguió bronqueando y colgó el teléfono intentando hacerme culpable nuevamente con su manipulación. En mi caso la familia fue y es mi peor pesadilla.

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    1. No hiciste nada mal, Paco. Sólo que tuviste la desgracia de nacer y crecer en una familia muy patológica, pero eso ahora ya lo sabes... Así que sólo puedo darte la enhorabuena a ti por tu enorme coraje al enfrentarte a ello y también a tu psicóloga por su buena labor contigo... Muchas gracias por querer compartirlo aquí. Ánimo en tu proceso!

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  5. Dra. gracias por tan importante labor cada articulo suyo me ayuda a comprender lo que pasa en mi vida,gracias nuevamente.

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  6. He escuchado que todo llega en el momento perfecto, esta información es justo lo que está pasando con mi esposo, él... Maltratado por su familia, padres y hermanos acaba de separarse de ellos. Mi pregunta es... Yo como su esposa como hago para poder entender y comprender esa nueva forma de comportamiento. Esta triste, enojado, distante, creo que hasta maltratando a nuestros hijos, me preocupa por que siento que no solo puede pasar el divorcio con su familia de origen, si no también de la familia que formamos juntos. Que puedo hacer? Espero una respuesta a mi pregunta... Soy una ama de casa en un gran problema... Gracias 😘

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    1. Hola Kora:
      Soy una de esas hijas que hace ya unos años decidió "divorciarse" de sus padres y su hermana.
      Gema de Prada es mi seudónimo en la red. Tengo un blog donde explico mi proceso de toma de decisión y superación del trance de la separación definitiva.
      El proceso es duro pero si tu marido tomó la decisión de distanciarse de la familia, es que realmente está empezando a sanar porque lo más difícil es precisamente eso: tomar la decisión.

      Sé que es el trance es doloroso pero dale algo de tiempo. No juzgues lo que hizo, apóyalo. Habla con él si lo necesita, tú puedes ayudarle a reforzar su posición si hay motivos objetivos para la ruptura. Los cónyuges ven con más objetividad lo que pasa en casa.
      Pronto pasará y vendrán tiempos mejores.

      Un abrazo.

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  7. HOLA OLGA LEYENDO ESTE INTERESANTE ARTÍCULO PARA QUIENES HEMOS VIVIDO AÑOS DE NUESTRAS VIDAS SIENDO CHIVOS EXPIATORIOS DE NUESTRA FAMILIA Y ADEMÁS DE OTROS FAMILIARES A MI ME TOCO CUIDAR A LA MAYORÍA EN SUS ENFERMEDADES ,SUELE SUCEDER QUE POR LIBRARNOS DEL CALVARIO DE UNA U OTRA FORMA CAEMOS CON OTROS MALTRATADORES Y PROLONGAMOS INCONSCIENTEMENTE EL DOLOR ME PODRÍA DECIR SI ESTOY EQUIVOCADA O NO












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  8. Fantástico artículo. Quiero exponer mi punto de vista, ya que estoy convencida de que la solución es el amor a uno mismo y el perdón, pero no el perdón de la doctrina católica, sino la comprensión de que unos padres maltratadores con toda seguridad no recibieron amor en su infancia y no saben darlo a sus hijos. El perdón no significa que lo que hicieron estuvo bien y que decides olvidarlo y actuar como si nada hubiera pasado. El perdón consiste en comprender y aceptar que todo eso que sufriste te ha hecho ser la persona fuerte y maravillosa que eres ahora. El perdón es soltar la carga del odio que solo te hiere a ti mismo y avanzar en tu vida. El perdón significa que me amo y me alejo de quien no me trata bien pero sin rencor ni deseos de venganza en mi corazón porque ellos no supieron amarme pero yo no voy a repetir su historia con mis hijos. El perdón surge del amor propio, de la autoestima que me hace saber que soy una persona valiosa y merezco se tratada como tal. Me amo como para marcharme, pero os comprendo como para no recordar con lágrimas lo que me hicistéis pasar. Gracias por enseñarme a valorarme y a quererme, gracias por enseñarme que soy capaz de salir adelante por mi mismo, gracias por enseñarme todo lo que no se debe hacer con los hijos porque os aseguro que a los míos los llenaré de amor y gracias por enseñarme a perdonar, porque llegados a este punto me doy cuenta de que no hay nada que perdonar, todo fue aprendizaje y superación. Y gracias a vosotros hoy me quiero con locura y tengo un valor y una fortaleza a prueba de bombas. Gracias por enseñarme lo que es el verdadero amor, porque cada segundo que paso con mis hijos y con las personas que me quieren es un día en el paraíso. Gracias papá, gracias mamá y hasta siempre. Con todo el amor, vuestra hija.

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  9. Mil gracias por el artículo, en mi caso no son mis padres, si no mi hermano, y tomar la decisión es muy difícil pero llega un momento que es necesaria, mi momento de inflexión ha sido ahora, voy a ser mamá y no quiero transmitirle esto a mi hija, quiero que sea libre y sin culpabilizarse, de alejarse de toda persona que le haga daño incluida su familia, nadie merece desprecios constantes. Gracias

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  10. Entonces ....si alejarse no es solución. Y si te acercas, tampoco cambian las cosas en una familia toxica. Que solución se propone?

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  11. Aqui lo que se dice es que "las heridas del maltratado nunca se "curarán" del todo" y que no podrá evitar a lo largo de su vida ciertas "recaídas emocionales"... y eso es verdad. Yo hice una terapia bastante larga y ahora tengo pareja, trabajo, amigos, un hijo precioso, soy mucho más feliz que antes, no tiene ni punto de comparación, pero de vez en cuando me siento triste por ser huérfano y por todo lo que he vivido. Pero me parece normal, he mejorado un infinito y entiendo ese resto de dolor, porque no creo en los milagros y porque nunca será igual una persona querida que una persona maltratada aunque mejore. Como tampoco es igual una persona sana que una persona que ha tenido un accidente grave del que se ha recuperado, quedan secuelas, cicatrices. Para mi este artículo es un referente, lo cuenta muy bien, con muchos matices, diciendo la verdad y sin dar falsas esperanzas como hacen la mayoría de terapias. Y yo soy de los que agradezco la verdad, no de los que pido que me mientan. Así que mi agradecimiento y admiración a su autora. Sabe de lo que habla.

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  12. La frase de Marcos: "como tampoco es igual una persona sana que una persona que ha tenido un accidente grave del que se ha recuperado, quedan secuelas, cicatrices" resume magistralmente lo que veo cada día en mi consulta y quise expresar en este artículo. Se puede crecer (si la persona realmente lo desea y se implica a fondo en un trabajo terapéutico serio, imprescindible en estos casos), se puede conseguir una vida satisfactoria junto a otras personas, pero algo de dolor (dependiendo del nivel del maltrato sufrido) siempre queda. Y no es ético, desde mi punto de vista, engañar a las víctimas.
    Muchas gracias por vuestros comentarios Kora, Paula, Cristina, anónimo, Gloria y Marcos. Y a los que me planteáis vuestros casos o los de vuestros allegados, como habréis leído en las normas, no los respondo ni aquí, ni tampoco en FB.
    Un afectuoso saludo a todos.

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    1. Kintsugi: cuando lo roto es más bonito y las cicatrices no solo no se tapan sino que se adornan con oro para hacerlas más visibles.

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  13. Muchas gracias Olga. Un saludo de un "accidentado" bastante feliz :-)

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  14. Hola me totalmente identificada con este articulo y no hace mucho se lo explike a mi madre despues de muchos intentos de hacerle ver lo que me siena mal que me diga....purs viendo que incluso va a peor con sus criticas, reproches e intentos de dirijir mi vida...le explique q mi capacidad de aguante acabo y me despedia d ella....su respuesta fue q soy mala y que estoy sola por ello....en fin en su linea y tratando de humillarme....mi respuesta: "que te vaya bien"...se finí

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  15. ¡Muchísimas gracias Olga, y muchísimas gracias a todos los testimonios!
    Con 50 años he decidido afrontar mi orfandad. Estoy extenuada y no dejo de llorar, pero voy a seguir con mi decisión de alejarme de mi no-familia, de cuidar amorosamente de mí, de intentar no escuchar los cantos de sirena que me llevan a buscar una y otra vez a «mami» y «papi» (que nunca tuve); de evitar sentir compasión por ellos «pobre mami/papi», en vez de por mí; de encubrirlos como siempre; de ocultarme ese enorme boquete en mí; en suma, de darles la razón, porque «nada de todo eso sucede ni ha sucedido»; de intentar resolver el conflicto del amor que siento por ellos a pesar de todo —aunque me temo que eso es una idealización de «papi» y «mami», y de negar la auténtica orfandad, y volver así al bucle de encubrirlos, de creer que sí me quieren, de recuperarlos, etcétera.
    Ante el conflicto de quererlos, mi psicóloga me dijo que les quería por las cosas buenas. Eso me ayudó en un principio, pero no a largo plazo, porque ha hecho que me haya seguido aferrando a la supuesta, deseada reciprocidad: «algo de bueno tendrán», «sí que me quieren, en realidad»; es decir, «pueden cambiar». O «si me quieren algo, se esforzarán por dejar de hacerme daño, para que no me pierdan, para que no acabe suicidándome», etcétera.
    Y en este punto estoy, destapando la horrorosa verdad, mirando la herida horrible de ver y persistiendo en mi decisión de irme de ahí, porque quiero la vida, porque me quiero a mí. <3

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  16. Gracias por este articulo.

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  17. Muchas gracias a todos por compartir experiencias tan íntimas, en este post y en otros... Vuestros mensajes son muestras de distintos momentos, de diferentes maneras de hacer "el viaje" que animan, que hacen comprender y a veces consiguen calmar un poco la soledad y el miedo de los que os leen. Gracias de nuevo y besos!

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  18. Gracias Olga. Gracias por expresar tan bien mi propia realidad, gracias por reflejar tan claramente mi calvario, gracias por hacerme ver que no so la unica. Gracias por definir en palabras tantos sentimientos. Gracias a todos por vuestros comentarios. Gracias, de verdad, en momentos de desesperación me habeis ayudado. Nunca se supera del todo, sigue siendo muy duro peroantes era peor. Gracias

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  19. Excelente artículo.
    Plasma tal cual es y nunca pude expresar.
    Vivir con la desaprobación permanente es un atentico calvario.
    Mis felicitaciones.

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  20. Gracias Olga por tu artículo, eres de las pocas profesionales que se atreven a decir las cosas como son. Mi madre se volvio tras la muerte de mi padre una viuda alegre que metio al poco a un maltratador de manual en mi casa. Fue una persona tenaz que me insultaba con desprecios casi a diario y que casi me destroza la vida, la autoestima me la hundió. Me ha costado muchisimo tiempo llegar a la conclusión de que si mi madre me hubiese querido de verdad no lo habría permitido y ahora veo con claridad que incluso apoyó y secundó a esta persona. Fueron para mi muchos años de calvario en silencio hasta que no pude más y me marché. Como muy bien explicas en tu artículo fue cortar con ellos por evitarme mas sufrimiento y desequilibrio pues este tipo de maltratadores confunden a la persona para someterla psicológicamente y en mi caso no tenian limites el objetivo era hundirme y estar ahi de esclava para ellos, hablarlo era inútil porque me trataban como una lunática e incluso me trataban peor, y la familia (primos, tios) todos se esfumarón con ellos. Me he visto desde esa punto de vista completamente sola. Incluso una vez trate de hablar con un miembro de la familia y no sólo fue inutil sino que estaba prevenido por ellos y la lunática era yo que me lo inventaba todo. Así que no me ha quedado otra que empezar desde cero y no sin muchisimo dolor porque todos esos años intenté hablar con mi madre, arreglarlo explicarle, para nada. Simplemente no escuchan lo que no les interesa y te ignoran. La he visto en alguna ocasión en estos años a mi madre, no sólo me mira fatal sino que da la impresión de parece que yo le hecho una afrenta gravisíma, que la he traicionado o algo por el estilo por marcharme pero por su parte ni un gesto de acercamiento ni un hija mia ¿cómo estas? Nada. Por eso al comprobar que solo le importa ella y su bienestar y muy poco lo que haya podido pasar o no conmigo la doy por pérdida, y es mi madre.

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    1. Hola Anónima:
      Tu caso ilustra de una manera fidedigna lo que suele pasar en familias gravemente disfuncionales y tú lo relatas muy bien.
      Los maltratadores (en este caso tu madre y su pareja) buscan la confusión de la víctima, su sometimiento y su agotamiento físico y mental. Y si la víctima se aleja, la tachan de "loca", de "desequilibrada", de "lunática", de "trastornada", de "rarita" cuando menos.

      Y efectivamente también, cuando te alejas, suelen desaparecer o darte la espalda los primos y tíos. Supongo porque lo fácil en esta sociedad es ponerse invariablemente de parte de los padres.
      En mi caso yo conservo contacto con algunos primos (dos de ellos en concreto me han apoyado mucho), pero otros muchos o muestran una fría indiferencia o incluso disculpan el comportamiento de mis padres.
      Con los tíos y tías es peor, algunos de mis tíos son partidarios del perdón por encima de todo, a costa de lo que sea.
      Como ves, son patrones que se repiten.
      De todos modos, si de algo te puede valer mi consejo, es que no intentes acercarte más a tu madre. Sólo servirá para herirte. La distancia es el olvido, y olvido es en cierta manera lo que necesitas.
      Acercarte a ella sólo servirá para reabrir la herida.
      En general las personas tóxicas y manipuladoras como bien dices ni escuchan ni consideran las posturas de los demás. No atienden a razones, niegan la evidencia...No cambiarán nunca. Un manipulador no escucha porque teme que desmonten sus tácticas.
      A mí me pasó con mi madre pero en cierta medida también con mi hermana. Confrontada con la verdad o con la realidad, mi madre siempre reaccionaba de la misma manera: salía pitando como alma que llevaba el diablo, o incluso podía llegar a coger un objeto contundente y amenazarte con él para hacerte callar.

      Y esos patrones no cambian nunca.
      En cierta ocasión en un trabajo que tuve, conocí a un señor que utilizaba las mismas tácticas de manipulación. Por detrás hablaba mal de sus compañeros al jefe, pero cuando los compañeros lo buscaban para pedirle una explicación se daba la vuelta y salía corriendo o les daba la espalda y no escuchaba. Los manipuladores llevan mal, en general, enfrentarse con la verdad.

      Otra táctica típica de manipuladores es NEGARLO todo o casi todo, pase lo que pase. Contra viento y marea. Por más evidente que sea algo, negarlo todo suele ser uno de sus recursos más socorrido.
      Un día le dije a mi hermana: "mamá llamó a mi chico para decirle que yo estaba tocada de la cabeza". La reacción de mi hermana fue ignorar ese comentario, como si no lo hubiera oído. Ante cosas tan graves, te ignoran, dan la espalda, o directamente lo niegan contundentemente y lo que es peor, a veces utilizan la información que les das para atacarte más y vejarte más o le dan la vuelta a lo que dijiste.
      Conclusión: No intentéis el diálogo con los manipuladores y narcisistas. Es darle armas y alas.
      Lo digo por experiencia porque yo antes de cortar con mis padres ya lo había intentado todo. En contra de la opinión de mi psicoanalista, yo lo intenté todo antes de dejarlos. Y me arrepiento un montón porque fue tiempo, energía y felicidad perdidos. Sólo gané más sufrimiento, más desgaste, más frustración y más amargura. Y luego recuperarse cuesta más.

      Un saludo y mucho ánimo.


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  21. Mi problema con mi madre es que la tengo que "cuidar" y además tengo una hermana discapacitada mental. Últimamente esto me crea grandes conflictos, sobre todo con el resto de mis hermanas, muy celosas y competitivas, y que tratan de deshacerse de mi pero sin ser conscientes de la labor que hago. Me gustaría alejarme de todo ello, pero francamente, no se como hacerlo. Ha sido la tónica constante a lo largo de mi vida. Mi madre siempre ha sido muy tóxica pero hoy en día me apaño, hay un respeto mutuo. Pero también quiere ver y estar con sus otras hijas, lógicamente. Son estas inevitables reuniones familiares las que no soporto. Si dependiera únicamente de mi, ya no estaría ahí.

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  22. Excelente, lo hice junto con mi esposo y 4 hijos, acompañados de un proceso psicoterapeutico y pese a lo duro que es, la libertad y el bienestar so increíbles e invaluables. Gracias por este artículo

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  23. Hola a todos, valientes! Valientes por hablar alto, cuanto menos.
    Me alejé de mis padres no hace un año. (Por arriba de este hilo hablo también.) Pedía ayuda a los servicios sociales y la tengo. También he recibido «bondad de los extraños», que decía un autor.
    Han sido momentos durísimos de soledad y de «tocar», de vivir el abandono, ya en todas sus consecuencias, y la orfandad que en realidad siempre ha sido y me empeñaba en resolver y tapar. Qué mochilón, qué cansancio! No me extraña que estuviera agotada, que (casi) me arrastrara durante tanto tiempo. Aún estoy cansada. Y compruebo, con alegría, ¡¡cómo me voy recuperando!!
    Espero, como dicen algunos por arriba, respirar bienestar, ser más feliz que antes... algo del alivio que leo en muchos comentarios de arriba. ¡Gracias por vuestro ejemplo! Y ¡gracias Olga por estar ahí!

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