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martes, 15 de enero de 2013

PSICOBIOGRAFÍAS: Franz Kafka (1883-1924)

“Siempre ese miedo, ese miedo...
Busco un mueble bajo el cual esconderme,
tembloroso y casi inconsciente…” ("Cartas a Milena")

El miedo a ser invadido. El pánico a las responsabilidades. La incapacidad de contactar íntimamente con otras personas. El aislamiento, la culpa, la inseguridad, la angustia. El maltrato al que sometía el escritor su cuerpo comiendo poco y mal, o nadando en aguas heladas... Todo ello no puede explicarse solamente, en mi opinión, por una figura paterna narcisista e invasora, tal como habitualmente se ha considerado por sus biógrafos. En su famosa "Carta al padre", Franz Kafka describe prolijamente el dolor que le produce un padre duro y autoritario. Sin embargo, como suele ser frecuente en tantas personas, Kafka apenas menciona el trato recibido por parte de su madre.

Cuando lo hace es sólo para describir apenas sin matices, sus "virtudes". De ella dice, por ejemplo, que fue una mujer "infinitamente buena, sensata, que le daba equilibrio, que lo protegía pero sólo en secreto..." Son pocos los que explican que su madre estaba siempre en la tienda que regentaba junto a su marido y que, cuando quedaba embarazada (lo que sucedió 6 veces), se aislaba, se encerraba en su habitación olvidándose de todo... También se sabe que, estando a solas con su hijo, sí intentaba consolarlo de sus penas, pero nunca lo defendió frente al padre aterrorizador. Antes al contrario, se posicionaba al lado del esposo y empujaba al niño a relacionarse con él y con un mundo atemorizante...

Al ser el hijo mayor y único varón de la familia, Franz Kafka tuvo que soportar una mayor carga de "pedagogía negra", de él se esperaba una fuerza, unos triunfos que jamás pudo conseguir... No tardó mucho en ganarse el desprecio de su padre por dedicarse a actividades artísticas "improductivas"... ante la pasividad de la madre. Una pasividad que se mostró una vez más cuando, no queriendo ayudar a su hijo a "reparar" en lo posible la relación con el padre, se negó a entregar a su marido la "Carta al padre" y se la devolvió a Franz... Éste nunca reuniría el valor suficiente para entregársela por sí mismo.

Kafka era perfectamente consciente de su tremendo conflicto con el padre, pero nunca logró explicarse el origen de su constante y dolorosísimo malestar consigo mismo y con el mundo. Y no pudo hacerlo, creo yo, porque no pudo ver el vínculo patológico que, en el fondo, mantenía con su madre. Un vínculo que algunos autores describen como "demasiado parecido a un enamoramiento". Tanto es así que algunas voces afirman que buena parte de la obra del escritor surgió a raíz de las larguísimas conversaciones entre madre e hijo, y de los sueños o indicaciones que ésta le hacía... Por ejemplo, se dice que "La metamorfosis" surgió del hecho de que, por su forma de andar, su madre le reñía a menudo diciéndole:

- ¡No te muevas como un insecto!

Como casi siempre, nunca sabremos lo que realmente ocurrió. Pero tampoco es del todo necesario. Cuando un ser humano no puede relacionarse con otras personas sin angustiarse. Cuando necesita aislarse para sobrevivir pero al mismo tiempo se siente culpable por hacerlo. Cuando se odia hasta lo indecible por no triunfar, por no hacer "lo correcto", por no cumplir con lo que se espera de él. Cuando no se permite apenas ningún placer y cree que nada de lo que hace tiene valor... está completamente claro que ha sido profundamente maltratado. Y no sólo, en este caso, por un padre déspota, sino también por una madre sospechosamente ambivalente. Por eso la obra de Kafka sólo puede describir mundos absurdos y amenazantes, individuos desamparados sin ninguna posibilidad de defenderse... Una obra que el escritor, ya muy enfermo, pidió que se destruyera, aunque, como siempre, su voluntad fue completamente desoída.


Dibujo de Franz Kafka

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