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martes, 2 de junio de 2015

El secreto de la autoestima

La valoración que hacemos de nosotros mismos -la autoestima- no surge de la nada. No es algo que podamos construir al margen de las experiencias vividas. Y tampoco es algo que, como afirman tantos enfoques psicológicos y libros de autoayuda, sea fácilmente moldeable a base de frases positivas y fuerza de voluntad. No. La autoestima es el fruto directo del trato familiar y social que hemos recibido a lo largo de nuestra vida. Son las palabras, los gestos, las opiniones, las actitudes, los sentimientos conscientes e inconscientes hacia nosotros que hemos visto en la mirada de nuestros padres, parientes, profesores, amigos, parejas, jefes, vecinos, etc., y que hemos ido acumulando durante décadas en el corazón. Por eso creemos ser como nos han dicho que somos. Y buscamos siempre lo que nos han dicho que merecemos.

Las biografías de muchísimos triunfadores  así lo demuestran. Muy a menudo, fueron personas que recibieron siempre el apoyo de sus seres queridos, que creyeron en ellas, les transmitieron seguridad, confianza en sí mismas, amor propio. Por eso los triunfadores pudieron luchar a fondo por sus deseos y, logrando muchos de ellos, su autoestima se retroalimentó. Y así sucesivamente. En cambio, cuando nadie nos apreció ni apoyó lo suficiente y nuestro corazón se siente por ello demasiado débil e incapaz, ¿cómo podremos llegar demasiado lejos?

Conozco, por ejemplo, a una chica inteligente, atractiva y valiosa que siempre, después de visitar a sus padres, necesita  ducharse, "limpiarse" de lo que allí ha vivido. Y, pese a ello, durante varias semanas todavía no puede soportarse a sí misma: se siente fea, gorda, estúpida, miserable... Se siente como sus padres, desde su neurosis personal, la vieron siempre. Y es tan profunda la huella de cada encuentro que, aun cuando en las siguientes sesiones le señalo sus cualidades, valores, etc., la chica no puede creerme. Y me dice: "esto se lo dices a todos tus pacientes". "Es un truco terapéutico". "Te agradezco que intentes animarme pero no me sirve..." Etc.

No obstante, poco a poco, homeopáticamente, la mirada afectuosa del terapeuta vuelve a ir calando en el corazón de los pacientes. Pero es preciso señalarles una y otra vez sus cualidades, su fuerza, sus talentos, todos los aspectos valiosos que el terapeuta va descubriendo claramente en la persona, pero que a ésta le fue negado, despreciado, ignorado patológicamente por sus seres queridos. Obsérvese que señalo que se trata de la "mirada afectuosa" del terapeuta y no de la mera "concienciación" de los propios valores. De hecho, sin tal mirada no puede haber curación duradera. Por eso los impersonales libros de autoayuda no sirven. Los autochequeos positivos, no sirven. Y ni siquiera bastará la mejor psicoterapia mientras el paciente siga viviendo en un entorno familiar y/o social lleno de desprecios, o si la persona permanece socialmente aislada, o gravemente frustrada. Para asegurar la autoestima es indispensable que aprendamos a relacionarnos con personas positivas y afectuosas, y alejarnos en cambio de las más narcisistas y/o dañinas para nuestra personalidad.  

Y es que los daños causados por las miradas castradoras de un entorno neurótico sólo pueden repararse (al menos parcialmente) con la mirada afectuosa de otro entorno más sano y empático. Sin amor no hay autoestima. Y pretender otra cosa es, aunque muchos afirmen lo contrario, dar palos de ciego.

11 comentarios :

  1. Nunca lo había oido así pero es muy lógico más que que tu puedas cambirte a ti

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  2. Una duda ...Alice Miller nos habla del acompañante silencioso para los niños maltratados, aquel que sustituye o da un parametro de como debe ser el padre o madre que da amor real y le sirve al niño maltratado para darse cuenta que existen opciones distintas al maltrato . En la vida adulta ¿"la mirada afectuosa de un entorno mas sano y empatico " es semejante a lo que explica Alice Miller en la niñez?, puede ser cualquier persona? . Hermoso blog , gracias por la respuesta. Un abrazo

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    1. Por supuesto, Anónimo, el testigo cómplice al que se refiere Alice Miller escucha y comprende a la víctima y esa comprensión, en sí misma es amorosa. Uno de los principales problemas de los maltratados es la soledad, la incomprensión, la duda permanente sobre si mismos y por eso necesitan, imprescindiblemente, de una o varias personas en las que confiar, que le hagan sentir que lo que le pasa es normal dada su biografía y le animen a expresarse y a crecer. Y sí, puede ser cualquier persona siempre que sea lo suficientemente afectuosa y madura para ayudar al maltratado en su difícil camino. Gracias a ti por tus palabras y por tu comentario. Un beso!

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  3. Excelente. Con mi terapeuta (hombre de 70 y largos años) nos abrazamos afectuosamente cuando llego y me voy. El cariño suyo es sumamente importante para mi.

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  4. Olga, gracias por deshacer nudos y lios
    la autoestima relacionada a la mirada afectuosa del testigo cómplice, es una clave que me desvela un mundo...un mundo en el que sí dan ganas de estar y de vivir.
    Pero además traes una luz al borroso mundo de los niños maltratados que se han hecho mayores de edad y deberían "mejorar" su autoestima como si fuera un ejercicio de gimnasia, voluntarioso...
    Cómo podríamos propagar el amor con todo este lío ???

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    1. Difícil propagar lo que uno no tiene ni hacia uno mismo ni hacia los demás... Así que, en mi opinión, anónim@ hay que empezar siempre por lo más cercano, por nosotros mismos. Por concienciar, por mejorar, por crecer y si lo hacemos, en consecuencia, los que nos rodean también se sentirán mejor... El bienestar emocional es, en círculos íntimos y bienintencionados, tremendamente contagioso! Es el secreto de los buenos testigos cómplices estar más o menos en paz, ver al otro y hacer lo que considera mejor en cada caso. El amor se propaga ¡amando! Muchas gracias por tus preciosas palabras y también gracias a anónimo, Tomás Calle, Diana cadavid y a los demás... Aprovecho para saludaros a todos!

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  5. Muy buen artículo. Has dado en la diana.
    Gracias

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  6. ¿De qué manera una persona señalada por los propios profesionales de narcisista,(toxica)puede salir de su entorno por supuesto también narcisista, para relacionarse con otro tipo de gente? No se eliminan rasgos por saber que los tienes, pero si aumenta el miedo al rechazo, y el miedo a hacer daño. Por que la cosa se complica. A que ya te sientas lo peor, hay que añadirle que el otro "sepa" que lo eres. Fracaso asegurado. Un saludo.

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  7. Hace tiempo leí que el problema de los narcisistas es que creen que quieren cambiar, pero en realidad no quieren, da igual lo mucho que sufran. Son como los drogadictos o los políticos, que se quejan de todo pero no mueven un dedo para nada, sus razones tendrán. Viven de quejarse y esa es su verdadera locura que nadie cuenta, por eso no cambian.

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  8. Los muy narcisistas solo quieren dominar o conseguir cosas y si no pueden es cuando se ponen mal, pero si lo consiguen estan bien,se llenan de los otros. Mi ex es asi y no quiero volver a verlo. Me mori varias veses con él. Gracias por elblog Olga.

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  9. Aceptando la verdad y trabajando con ella (consciencia), anónimo, porque la verdad cura (no inmediatamente, pero si con el tiempo) y la mentira mata. Hay muchos niveles de narcisismo, dependiendo del maltrato recibido y del blindaje emocional que ha necesitado crear esa persona para sobrevivir. Y por eso algunos individuos no mejoran, otros mejoran un poco, otros bastante y otros mucho y esa mejoría (si realmente la necesitan y la desean) es la que les permite salir al mundo y relacionarse de una forma más sana.

    Gracias por participar ( y gracias también a marc, Dorita, Juan Julio Alfaya y todos los demás) Un saludo.

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