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lunes, 1 de diciembre de 2014

¿Amor o droga?

El enamoramiento es una droga. Enamorarnos significa idealizar, soñar, confundirnos. Revela nuestras carencias, nuestras ansias de ser salvados, de ser queridos y admirados, hasta el punto de sacrificar cualquier realidad a este sueño dorado. Realmente cuanto más vacíos y desesperados nos sentimos, más intensos suelen ser nuestros enamoramientos. ¡Y aunque el peligro es evidente, deseamos enamorarnos y que se enamoren de nosotros! Y así nos va. El enamoramiento es también el modo de fuga más barato, popular y placentero que podemos hallar, el más socialmente aceptado. De hecho, y al revés de lo que sucede con las demás drogas, si no eres adicto al enamoramiento eres considerado un bicho raro. Enamorarse es casi obligatorio.

El enamoramiento está por todas partes, lo encontramos hasta en la más insignificante historia televisiva, literaria o del cine. ¿Existe alguna película que no incluya la típica y pueril "historia de amor", cuyo final, por cierto, nadie nos cuenta? (Las películas acaban con el beso final, pero omiten lo que con frecuencia viene después: los celos, la posesividad, las peleas, las infidelidades, las separaciones...).

Lógicamente los naufragios románticos suelen ser proporcionales a la borrachera emocional/sexual con que se inició la "relación", si es que podemos llamar así al espejismo mutuo de dos desconocidos ¡Incluso hay personas que desean vivir permanentemente ebrias! "¡Qué bonito es vivir enamorados!", "¡Oh là-là, l'amour fou!", dicen. Y luego, como lo que muy rápido comienza muy rápido se acaba, se desesperan, y con idéntica inconsciencia se quejan del abandono y suplican, sin haber aprendido nada de la experiencia, el retorno del "amado/a"...

Lo cierto es que nadie suficientemente sano y adulto se enamora tan fácilmente. ¿Por qué?

  • Porque no necesita aferrarse a nadie, ni proyectar sobre nadie las cualidades reprimidas para después admirarla/lo, etc., ya que la persona se conoce a sí misma, no está reprimida y no teme las realidades de la vida.

  • Porque no necesita idealizar el sexo, pues sabe que es algo natural que no necesita ser maquillado ni exaltado.

  • Porque no necesita, en general, idealizar las relaciones.

Todas estas locuras provocan a menudo el desastre. ¿Te arriesgarías a cruzar en velero el Atlántico con el primer desconocido que topases por la calle? Lo que asegurará mucho mejor cualquier relación es, en cambio, superar cuanto antes la fase romántica y acceder al mayor nivel posible de amistad, afinidad, complementariedad, empatía, cariño, complicidad, apoyo mutuo.... Esto es propiamente el amor: una realidad, no un sueño.

Sabemos que una sociedad neurótica sólo puede producir mitos neuróticos. El mito romántico es uno de ellos. Dicha fantasía nos confunde y dificulta a menudo el aprendizaje de unas relaciones de pareja mucho más realistas, maduras e integradas.

5 comentarios :

  1. Tengo una pregunta, a ver si me puedes sacar de dudas: cuando nos enamoramos de la forma que has descrito, desde nuestras carencias afectivas infantiles, se supone que el otro-a es el "modelo" de papá, en caso de las niñas, y mamá, en el caso de los niños?

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  2. No siempre, Anónimo. Dependerá del tipo de vínculo que esa persona tenga con su familia y que determina el tipo de fantasía inconsciente que busca satisfacer. Algunas personas buscan repetir, otras buscan lo opuesto, pero lo que sí es común en todas es la necesidad de ser "salvados". Algo que no ocurre en el amor más maduro, más realista, que describí en el artículo "Amor y amistad". Espero que te haya servido. Un saludo.

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  3. Muchas gracias Olga, enhorabuena por tu blog y gracias por tu labor!

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  4. Hola. Leí con mucho interés tu aporte. Estoy de acuerdo. Una consulta, qué se busca llenar? qué hace que a pesar de tener una vida con hijos y esposa, te puedas enamorar? O cómo ayudarías a hallar respuestas. Gracias. Si tienes más material, será bienvenido.

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  5. Se busca tapar, Unknown, cualquier malestar emocional (carencias, miedos, ansiedades, depresión, insatisfacción vital, soledad), hay que analizar cada caso. Tener hijos y esposa no es sinónimo de bienestar personal, como tampoco lo es tener un buen trabajo, o una vida social activa, o popularidad, o mucho dinero... Enamorarse es una fuga, un no querer mirar los problemas, por eso algunos pacientes incluso se enamoran de su terapeuta y ese es un síntoma, si no puede reconducirse, de huida de la terapia.
    Muchas gracias por tu comentario y tomo nota de la posibilidad de ampliar el tema.
    También os agradezco (ya que no puedo hacerlo uno por uno) a los distintos Anónimos, Yo, Sibilina, Rosa, vuestras participaciones. Besos para todos.

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