martes, 20 de junio de 2017

CASOS REALES: Ya no soy tu niña buena


Ya no soy tu niña buena
por VVVV


Ilustración: VVVV 

Me recuerdas que ya no soy tu niña buena.

Que ya no te cuido, que ya no te mimo, que ya no te miro.

Me recuerdas que eres mi madre, y con cierto desatino intento encontrarte.

Pero mamá no está, sólo está para ella. Sufriendo, peleando...absorta en sus problemas.

Y yo, su niña buena, quiero rescatarla, amarla, protegerla. Hacerla flotar…aunque me ahogue con ella. Salvarla de un lugar injusto, liberarla de sus cadenas.

Me enfrento al mundo, escupo culebras, desato mi ira… ¡Mira mamá, mira si soy buena!

Mi madre me tiene, mi madre no me suelta y mientras, yo pienso… ¡qué suerte ser su niña buena!

Mientras fui tu niña buena me querías.

Mientras fui tu niña buena me abrazabas.

Mientras fui tu niña buena me besabas.

Ahora tu niña ha crecido, y siente que tu amor envenenado la mata.

Y de nuevo, aunque pase el tiempo, me reclamas. Para llenarte tú, dejas vacía mi alma.

Me escapo, me deslizo, me alejo de tu fría cama. El mundo no es un paraíso…pero tampoco el infierno que inventabas.

Me alejo y oigo tus gritos. Me giro y te veo ¿vuelvo o sigo? Vacilo. ¡La dejo abandonada!

Pienso, siento, lloro, me atormento, me siento niña mala

Y sigo el camino, largo, pesado, lleno de incomprensión y rabia.

Más adelante ya respiro, ya voy más liviana. Por fin puedo estar conmigo. Por fin, atrás puedo dejarla.

Niña buena, niña mala detrás de todo eso, sólo había una niña con un deseo: SER AMADA.

Autora: VVVV 
13 de junio de 2017

miércoles, 14 de junio de 2017

Odio al odio

Al principio de las terapias, es habitual que algunos de mis pacientes se muestren resistentes, "alérgicos" al odio que sienten hacia determinados familiares supuestamente queridos, y se sienten molestos (o enfadados) cuando se lo pregunto o señalo, o cuando ellos mismos lo descubren en los tests que realizamos. Algunos no contestan a ciertas preguntas, o cambian el concepto de "odio" por el de "no me gusta", y casi todos se apresuran a aclarar que ellos no odian a nadie y mucho menos a su familia, pareja o hijos, porque "el amor y el odio son incompatibles". Así son las defensas psicológicas de los individuos... y los mitos de la cultura occidental.

martes, 23 de mayo de 2017

Culpar a los demás

Hace algunos años, un anuncio de televisión mostraba a varios niños sentados en una mesita ante una caja de rosquillas prohibidas. Uno de ellos se comía traviesamente (ante el pasmo y la risa de los demás) uno de esos dulces y, al volver el adulto que les había dicho explícitamente que no se los comieran, el rebelde acusaba inmediatamente a otra niña: "¡Ha sido ella!" Es la defensa psicológica más antigua y generalizada del ser humano. "¡Yo no he sido"! Esta es la base de innumerables trastornos psicológicos, de pareja y sociales. "El culpable eres tú, el otro, los demás". ¿Pero nosotros tenemos  alguna parte de responsabilidad en nuestros problemas? ¡No! ¡Nunca! ¿Por qué tantas personas son así?

sábado, 22 de abril de 2017

¿Quién eres tú?

No es signo de buena salud
el estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma.

Jiddu Krishnamurti

El ser humano necesita sentirse aceptado, querido, pertenecer primero a su familia y, después, a la sociedad en la que vive. Por eso, para calmar su miedo al rechazo, se somete, se conforma, se subordina. Primero a los deseos de sus padres y más tarde a los del mundo.

martes, 28 de marzo de 2017

CASOS REALES: Cosas que no te dije

Para José Luis, el Tamariz de la Psicoterapia

por Ana S.


(Foto cedida por Olga)

Sí, ya sé que no te va a gustar nada la idea y que a lo mejor te enfadas conmigo. Pero una de las cosas que aprendí contigo es que tengo que hacer siempre que pueda lo que me pida el cuerpo, y a mí el cuerpo me lleva pidiendo hace tiempo contarle al mundo lo que viví contigo y lo que te debo. Lo tendría que haber hecho antes, pero me daba vergüenza y he necesitado tiempo para entender y atreverme a escribirlo y enviárselo a Olga para ver si me lo quiere publicar.

martes, 21 de marzo de 2017

Los vínculos son la clave

Casi todos los problemas emocionales que conocemos (ansiedad, miedos, tristezas, inestabilidad, adicciones, problemas alimenticios, de personalidad, etc.) podemos verlos, en mi opinión y si los analizamos a fondo, como expresiones de ciertos trastornos más profundos y determinantes, que podríamos llamar trastornos del vínculo. En los seres humanos, como mamíferos que somos, todo lo bueno y todo lo malo nos llega siempre desde el exterior y sólo podemos incorporarlo a través de los lazos psicoafectivos que establecemos primero con nuestros padres y, posteriormente,  con otras personas de nuestro entorno más íntimo. Ahora bien, ¿qué sucede si dichos lazos están dañados?