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martes, 21 de noviembre de 2017

El problema de los límites

Si observamos con atención, podemos ver que muchos adultos, cuando se despiden de un niño dejándolo en manos de otro cuidador (un familiar, un profesor, un monitor en una excursión, etc.), muy frecuentemente lo hacen con frases tipo: "¡Pórtate bien! ¡Sé bueno! ¡No hagas de las tuyas! ¡Que no me entere yo que...!, y otras advertencias parecidas. No es fácil oír, en cambio, cosas como "¡hasta pronto, que lo pases bien, diviértete, te echaremos de menos!", etc. Esta es una prueba más de que la cultura de la DOMA prevalece sobre la cultura del AMOR. Y al hablar de doma de lo que estamos hablando es, naturalmente, de límites. Del viejo y constante problema de los adultos respecto a la supuesta e imperiosa necesidad de "poner límites" a los niños.

martes, 31 de octubre de 2017

La sinceridad

Toda la gente cruel se describe a sí misma como el parangón de la franqueza.
Tennessee Williams

La sinceridad, la capacidad de decirle al otro la verdad, es hermosa. Pero también es peligrosa, está sobrevalorada y es difícil de gestionar. Porque no siempre es bueno ni conveniente decir la verdad, o toda la verdad. La sinceridad es, a veces, un signo de fuerza interior, pero muchas otras veces es un signo de debilidad. Por eso la sinceridad, algo aparentemente tan simple, es un asunto bastante complejo. Debemos, por tanto, aprender a distinguir la sinceridad que surge de la madurez y del amor, de la falsa sinceridad que nace de la inmadurez, del miedo, la culpa o el egoísmo.

viernes, 13 de octubre de 2017

Sobre la ingenuidad de los hombres

Observo con tristeza, en mi consulta y en la vida en general, hasta qué punto muchos hombres mendigan patéticamente el "amor" de las mujeres. Y lo mendigan hasta resignarse a llevar vidas  indignas, en algunos casos  incluso miserables.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Culpa buena, culpa mala

La mayoría de personas nos sentimos culpables cuando hacemos o sentimos algo que creemos  malo. Las más neuróticas (o sea, deprivadas o maltratadas en su infancia) sienten esta culpa con una acusada intensidad, incluso cuando no hacen nada malo. Por ejemplo, cuando simplemente expresan algo sincero, o realizan algún deseo, o se atreven a ser ellas mismas, o no obedecen siempre a los demás... Otras personas, en cambio, nunca se sienten culpables por nada, aunque sepan que han dañado a alguien: son los psicópatas. La moral, la religión y la política también fomentan los sentimientos de culpa de la gente... Con todo este lío podemos preguntarnos: ¿es bueno o es malo el sentimiento de culpa?  ¿Lo necesitamos o deberíamos superarlo? Para descubrirlo tenemos que matizar.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

El show del odio

En relación al alboroto mediático y en las redes sociales sobre el caso de Juana Rivas, desconozco por completo quién es ella. También desconozco quién es Francesco Arcuri. Son dos perfectos extraños para mí. Y me parece que son exactamente igual de desconocidos para las legiones de mujeres que se posicionan a favor de la primera (sólo porque es mujer y madre)  y en contra del segundo (sólo porque es hombre y ha sido "denunciado" por supuestos "malos tratos"). O al revés. Y tampoco saben nada de ellos las feministas, los defensores de los hombres, los políticos,  los psicólogos, abogados y resto de personas que se permiten el lujo de opinar, diagnosticar, sentenciar, insultar, convocar manifestaciones, pedir dinero para que ella pueda viajar a Italia, etc.